¿Por qué la apertura del programa SCAF a otros socios europeos traería tantas limitaciones como oportunidades?

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Reunidos en Madrid el 28 de abril, los ministros de Defensa El alemán Boris Pistorius, la española Margarita Robles y el francés Sebastien Lecornu, formalizaron el lanzamiento de la fase 1B del programa Future Air Combat System, o FCAS. Esta firma sigue al acuerdo industrial ratificado hace unos meses por Dassault Aviation, Airbus DS e Indra, que permitió salir del bache en el que el programa llevaba casi un año estancado, en torno al pilotaje de su primer pilar dirigido en el desarrollo del Next Generation Fighter, o NGF, en el corazón del programa.

Más allá de la fase 1B, que deberá realizar el estudio inicial, el acuerdo firmado por los 3 ministros europeos también prevé que sus países apoyarán igualmente la construcción de un demostrador a finales de la década, con un presupuesto global de 8 millones de euros asignado por Madrid, Berlín y París para este fin.

Si este evento fue una oportunidad para celebrar la armonía redescubierta en torno al programa, también permitió a los ministros trazar ciertas líneas sobre el futuro de esta cooperación europea en el ámbito de la industria de defensa. Así, el ministro francés de las Fuerzas Armadas volvió a destacar el papel esencial de estos programas europeos, a los que asoció en particular el programa franco-alemán de tanques de combate de nueva generación MGCS, en el desarrollo de una verdadera autonomía estratégica del viejo continente, en perfecta sintonía con la posición expresada por la Comisión Europea sobre este tema.

Sobre todo, los ministros insinuaron que el programa SCAF podría estar, en un futuro relativamente cercano, abierto a otros socios europeos, y agregaron que varios estados ya han expresado su interés en participar.

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Por supuesto, la llegada de nuevos socios dentro del programa SCAF abriría muchas oportunidades industriales, militares y políticas. Por lo tanto, estos socios de primer nivel permitirían ampliar significativamente la base industrial del programa, al aumentar la cantidad de sistemas que se producirán, ya sean los propios cazas NGF, pero también todos los sistemas del programa que van desde el combate en la nube hasta drones, municiones y simuladores Remote Carrier y Loyal Wingman. Aumentar el volumen global inicial permitiría a los fabricantes dimensionar su herramienta de producción, y sobre todo planificar una ventana más larga, con la clave para reducir riesgos y por tanto costes.

Desde un punto de vista operativo, la llegada de nuevos socios permitiría ampliar la interoperabilidad de las fuerzas aéreas europeas que, hoy en día, dependen para ello de muchas tecnologías estadounidenses en torno al F-35, a la vez que agilizan los procedimientos de mantenimiento y por reducir el costo de actualizar el dispositivo, incluso agrupando la capacitación del personal, para reducir y simplificar muchas de las principales limitaciones que deben enfrentar hoy.

Por último, desde un punto de vista político, la ampliación del programa permitiría crear, de manera visible, un verdadero contrapeso a la omnipresencia tecnológica, operativa y, por consiguiente, política de los Estados Unidos en la conducción de las relaciones internacionales europeas. política. Este aspecto estuvo en el centro de la cooperación de defensa franco-alemana emprendida en 2017, pero se ha erosionado significativamente en los últimos años debido al rápido aumento de las amenazas militares, incluso en el viejo continente, pero también la llegada de Joe Biden en el Blanco House, un presidente estadounidense mucho más consensuado de lo que podría ser Donald Trump en su época.

Ante el riesgo de que Trump o Ron DeSantis ganen las próximas elecciones presidenciales estadounidenses en 2024, pero también el pivote imprescindible hacia el Pacífico de las fuerzas armadas estadounidenses para enfrentarse a China, la autonomía estratégica europea recupera su atractivo, y se expresa en particular en la probable apertura del programa SCAF a nuevas participaciones europeas.

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3 reflexiones sobre "¿Por qué la apertura del programa SCAF a otros socios europeos traería tantas limitaciones como oportunidades?"

  1. […] oposición a que otros socios europeos se unan al programa FCAS. Según él, el reparto industrial en torno a este programa ya es suficientemente complejo y difícil de equilibrar… con Alemania y España, mientras que los nuevos socios solo harían […]

  2. […] la dificultad ligada a la integración de nuevos socios dentro del programa de aviones de combate… que reúne a Alemania, España y Francia, fue resumida por el Secretario de Estado para […]

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